Difícil la
descripción de una misma pues la objetividad es inexistente.
Debo decir que aquí escribo sin pretensiones de nada en
absoluto, con la certeza de que ni a todos gusto ni ello deseo.
Únicamente quiero brindar a los míos lo que siempre fue
suyo y a su vez invitarlos a escribir conmigo.
Escogí Salvia
Deserta como pseudónimo por un azar que me identificó, así pues,
Silvia es la mujer que vive y Salvia Deserta la mujer que
permanece en el vértice de la intensidad.
Llorar sobre mi tinta,
impactar sobre el odio,
patear lo indeseable,
engrandecer lo desapercibido,
inmolarse en pura sátira.
Conseguir el placer extremo de robarle los pensamientos al tiempo,
ser la mensajera de la vida o de la muerte,
en definitiva, escribir es ofrecer lo inmaterial...
Salvia Deserta invita.