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Mis odios

Silencio

 Proyectada la sombra del espectro que nos asola en esta noche eterna, recae sobre nosotros esa sensación de no tener destino.
Porque el frío de mi invierno convierte en cristales aquello que le rodea. ¿Por qué transformé lo más dulce en lo más amargo? Obviamente no podía frenar la locura que vive en mi sangre, obvio pues que debo de estar loca.
Pero lo que ahora oscurece esta larga noche debe fluir para vaciarme de ello. Recién llego a esta negrura para lograr resurgir del silencio.

 Salvia Deserta.


Nueva Piel

 En el lugar donde debería estar su reflejo había un saco de huesos envueltos por una piel de miedos. Raro envoltorio el suyo, desesperante imagen la que descubre. Pero el trayecto hasta aquí le ha recubierto de una fortaleza extrema que sin darse cuenta atrapó en su interior a toda una silueta confeccionada con frustraciones, decepciones, heridas y dudas. Ha dejado que la vida le acaricie con sus buenas intenciones sin caer en la cuenta que sus poros no dejaban penetrar su calor.
Y ahora se redescubre ante el espejo de su verdad y ve que lleva años sumida en su propio engaño. Carga con esta pesada vestimenta hasta el agotamiento, e incluso hasta el hastío de su entorno que espera su sonrisa por su regalado amor.
¿Miedo? Por supuesto.
¿Preguntas? Todas.
¿Reinventarse? Quizás sepa hacerlo.
¿Resurgir? De las cenizas.
Debe reconocer su reflejo en el espejo, debe desnudarse de esta estúpida cubierta que impermeabiliza su vida hacia adentro y hacia afuera, debe de ver su esqueleto de huesos rotos para confeccionar una nueva piel. Sólo entonces podrá continuar, sólo cuando pueda mostrarse sin las cicatrices con que le sacudió este mundo.
Ardua tarea la suya...

 Salvia Deserta.


Tormento

 Hoy no puedo dormir, las horas de sueño son vigilia por una ansiedad causada por ilusiones rotas. Me rondan mis fantasmas enloquecidos de tango vagar en el manicomio de las pasiones.
¿Los oís al pasar? Rozan con su voz mi pelo dejándolo pegajoso como una tela de araña. ¿Los veis sonreír? Burlescos, prepotentes, porfiados espíritus que me drogan con defectos. ¿Sentís su tacto? Son escarcha huyendo del calor de la mañana. ¿Notáis su aroma? Un olor viciado, putrefacto de permanecer tanto tiempo enjaulados.
Sin embargo son cobardes, se esconden al llegar el día al acecho de nuevas horas de oscuridad que vivir.
Empiezo a sentir el silencio diurno de su vacío, pero la cuenta atrás está en marcha... y cumplirán su cometido... volverán. Debo encontrar la manera de librarlos de su condena y así me permitirán soñar de nuevo.

 Salvia Deserta.


Vorágine

 Entre aguas arremolinadas gira a su voluntad, siguiendo la fuerza impuesta por nuestra centrifugada vida. En su intensidad cobra matices oníricos por los que pasea sin placer, sin camino y, al no encontrar el sendero que lleva su nombre, vuelve a girar y girar en el remolino de nuevo. En la sublimación demoníaca de su epicentro, se siente confuso hasta que escoge otro camino en que dejarse flotar en la esperanza de que sea verdaderamente suyo. Y otra vez un lodazal de fatuas realidades lo invaden todo de neurosis intrínsecas que le empujan al retorno.
Encontrar un lugar dónde descansar de ese esfuerzo le resulta imposible ante tanto embate irrestrictivo. Sabe que su perfectibilidad debería aumentar pero no resulta fácil entre estos maremotos de agua genocidas que no permiten un sólo fallo.
Únicamente en el deseo oscuro de contacto, encuentra la combustión para mantener el valor en el que seguir nadando junto al destino del ahogo.

 Salvia Deserta.


Catársis I

 "Estúpido empeño de nuestra especie de hacer las cosas difíciles en los momentos fáciles, y hacer las cosas fáciles en los momentos difíciles. Contraposición absurda inherente a nuestra casta."
"Sólo el dolor nos despierta a reaccionar en busca de la felicidad, en lugar de reaccionar en el instante en que la tenemos en la mano."
"Aunque todos los errores hieren, el último siempre parece matar."
"La experiencia nos enseña que por muchas veces que nos rompan el corazón, cada vez somos capaces de recomponer sus pedazos con más velocidad."

 Salvia Deserta.


Verdades retóricas

 Impurezas vivas que recorren a extraer la naturaleza noble de los inocentes.
Defensa encontrada en la barrera de lo retornable que logra rubíes líquidos de los manojos de arterias.
Desvanecimiento del intelecto entre tanta mentira bacteriológica.
Retórica y metáfora como espejismos del corazón maltrecho para no esconderse de nada pero sin dejarse ver.
Juegos de agua que se filtran por las grietas de mil razones rotas.
El invento de la palabra como engaño ilusionista que embellece la escoria que expulsa el dolor.
Rompecabezas del alma montado y desmontado de nuevo para darle una forma nueva cada vez.
Erosión de las manos al acariciar los alisios del atardecer atlántico, que volatiliza la inscripción que el tiempo esculpió en mi incandescencia.
Filamentos de luz iluminando la vereda en la punta del alfiler por la que camino.
Son las palabras mis piedras en los bolsillos, mis armas para soltar el lastre que me lleve al dulce olvido.
(Mi despertar se reconcilia con mi noche borrascosa. Ya se sabe, después de la tempestad....)

 Salvia Deserta.


De profesionales a becerros

 Las voces relamidas de los llamados "profesionales" circulan habitualmente en mi teléfono. Hombres engreídos, embebidos de testosterona intentan manipular el mundo con sus "conocimientos" ¡JA! Conocimientos ¿de qué? Títulos universitarios  a los que con esfuerzo puede alcanzar casi cualquier persona, añitos de trabajo y experiencia, y ahí están en su pedestal de mármol, petrificados, perpetuos, licaones dispuestos a devorar presas menores.

 Son Goliats rellenos de goma espuma y que bajo un traje de Emidio Tucci creen que todos nos arrastramos a sus pies. Diariamente lidio con ellos; pobres ilusos creyéndose negros zainos de astas afiladas, cuando son incapaces de reconocer que son cabestros de cuernos afeitados por esta sociedad consumista. Al fin y al cabo, como este fin de semana he oído en algún sitio, son meros productos,  que es lo que importa.

 Todas las mañanas tengo que soportar estos tipos de hombres en un mundo laboral lleno de rincones predestinados para las mujeres. Evidentemente, la mujer en este ámbito, está relegada a la administración, no importa la carrera universitaria o reglada de la que dispongan. Quizás ellos no acudieron a las asignaturas de "cómo debe ser un hombre inteligente ante una mujer inteligente", quizás acudieron sólo a la de los tópicos, esa en la que enseñan que las mujeres son putas o tontas. ¡Qué penoso! ¿Putas? ¡Esos resbaladizos engominados que fornican con toda mujer que se les presenta amparándose en principios biológicos? ¿Tontas? ¡Pero si tienen la misma formación que ellos! ¿Tienen los dos un titulito en casa que pone "Licenciado/a en Tontería Social"? ¿No son ambos un producto más?

 Por supuesto, hay relamidos que no son sexistas; y mujeres que se amilanan ante tanta fragancia de lujo. Afortunadamente, los hombres y mujeres realmente inteligentes van logrando que se equilibre poco a poco el mundo laboral. Así pues, no pueden sentirse ofendidos los caballeros que en estas palabras no se identifiquen. Tampoco deben ofenderse las mujeres que demostrando, por partida doble, en la práctica y en la teoría que son válidas, han llegado a lo más alto.

Disculpen mi lengua viperina, pero la construcción es una marioneta manejada esencialmente por hombres maduros en exceso, que ignoran que es retirarse y que todavía no han asimilado que la inteligencia, la eficacia, la diligencia no tienen sexo. Mi impaciencia llega cuando oigo la voz de un tal señor Valle llamándome"nena"... me entienden, ¿no?

 Salvia Deserta, mujer por partida doble.




 
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